La rodilla es una de las articulaciones que más esfuerzo soporta todos los días. Participa en actividades tan cotidianas como caminar, subir escaleras, sentarse, levantarse o practicar deporte. Por esa razón, el dolor de rodilla es una de las molestias musculoesqueléticas más frecuentes y puede aparecer en cualquier etapa de la vida.
Esta molestia no siempre significa una lesión grave, aunque sí puede ser la señal de que algo no está funcionando correctamente dentro de la articulación. En esta guía encontrarás información clara sobre las causas más comunes, los síntomas que ayudan a identificar el origen del problema y los momentos en los que es importante acudir con un traumatólogo ortopedista.
La rodilla está formada por huesos, cartílago, ligamentos, meniscos, tendones y músculos. Cualquier alteración en estas estructuras puede provocar dolor. Las causas más frecuentes son las siguientes:
Son comunes en personas que realizan actividad física intensa, trabajos que implican estar mucho tiempo de pie o movimientos repetitivos. El uso excesivo puede inflamar tendones y tejidos alrededor de la articulación.
Los esguinces o rupturas del ligamento cruzado anterior, ligamento colateral medial u otros ligamentos de la rodilla generan dolor, inestabilidad e inflamación. Son frecuentes en deportes de impacto o movimientos bruscos.
Los meniscos actúan como amortiguadores dentro de la rodilla. Una ruptura puede provocar dolor al girar la pierna, sensación de bloqueo y dificultad para extender o flexionar completamente la articulación.
La forma más común es la osteoartritis, relacionada con el desgaste del cartílago que recubre los huesos. Produce dolor progresivo, rigidez y limitación de movimiento, especialmente con el paso de los años.
Es una causa muy frecuente de dolor en la parte frontal de la rodilla. Se presenta sobre todo en jóvenes y personas activas. El dolor suele aumentar al subir escaleras, permanecer sentado mucho tiempo o al ponerse de pie.
Las bursas son pequeñas bolsas llenas de líquido que reducen la fricción entre los tejidos. Cuando se inflaman aparece dolor localizado, enrojecimiento y aumento de volumen.
La inflamación de los tendones, como el tendón rotuliano, causa dolor que suele empeorar con el movimiento o después del ejercicio.
El dolor de rodilla no se presenta igual en todas las personas, ya que puede aparecer como:
Dolor punzante al caminar o cargar peso
Molestia constante que aumenta al final del día
Rigidez al levantarse después de estar sentado
Sensación de roce o crujidos al mover la articulación, inflamación visible, calor local, limitación de movimiento o sensación de que la rodilla se dobla al caminar.
También es frecuente el dolor al subir o bajar escaleras, al permanecer sentado por periodos prolongados o al realizar movimientos de giro.
Cuando el dolor es reciente y de baja intensidad, algunas medidas pueden ayudar a disminuir la molestia mientras se evalúa la evolución. Se recomienda:
Reducir la actividad que genera dolor
Aplicar frío local durante los primeros días
Elevar la pierna cuando sea posible
Utilizar calzado adecuado
Evitar sobrecargas
Mantener una buena movilidad sin forzar la articulación.
En muchos casos, el fortalecimiento de los músculos del muslo mejora la estabilidad de la rodilla. Sin embargo, estas recomendaciones no sustituyen la valoración médica, pero pueden ser útiles como primer cuidado.
Es recomendable buscar atención especializada si ocurre alguna de las siguientes situaciones:
Cuando el dolor no mejora después de varios días
Si hay inflamación importante o deformidad
Cuando existe dificultad para apoyar la pierna o caminar
Si la rodilla se bloquea o no se puede mover con normalidad
Cuando hay fiebre, enrojecimiento intenso o dolor nocturno
Si el dolor aparece después de una caída o golpe fuerte
Una valoración oportuna permite identificar la causa, solicitar estudios de imagen si son necesarios y establecer el tratamiento adecuado para evitar que el problema avance.
Atender el problema a tiempo puede evitar complicaciones y mejorar tu calidad de vida. Si llevas tiempo con dolor de rodilla, no lo dejes pasar. Contacta a tu traumatólogo de confianza.