El dolor de espalda es una de las molestias más comunes en la población y puede afectar tanto a jóvenes como a adultos en su vida diaria. Esta condición puede presentarse de forma ocasional o mantenerse durante semanas, limitando actividades tan básicas como caminar, sentarse, dormir o trabajar.
Cuando el dolor se prolonga por más de 12 semanas, se considera dolor de espalda crónico, una situación que puede impactar no solo la movilidad, sino también el bienestar físico y emocional de quien lo padece.
La espalda está formada por huesos, músculos, ligamentos, discos y nervios que trabajan de manera coordinada para permitir el movimiento y mantener la postura. Cuando alguna de estas estructuras se ve afectada, puede aparecer el dolor.
Entre las causas más frecuentes del dolor de espalda se encuentran:
Hernias de disco, cuando un disco intervertebral presiona un nervio y genera dolor que puede irradiarse a glúteos o piernas.
Desgaste natural de los discos y articulaciones asociado a la edad, que provoca rigidez e inflamación.
Mala postura, especialmente al permanecer sentado por largos periodos o al cargar peso de forma incorrecta.
Movimientos repetitivos o sobreesfuerzos físicos.
Lesiones, caídas o accidentes.
El dolor de espalda no se manifiesta igual en todas las personas. Puede ser leve o intenso, constante o intermitente, y acompañarse de otros síntomas como:
Rigidez o limitación para moverse.
Dolor localizado en la zona lumbar, dorsal o cervical.
Dolor que se extiende hacia glúteos o piernas, lo que puede estar relacionado con la afectación del nervio ciático.
Hormigueo, entumecimiento o debilidad en las extremidades inferiores.
Aumento del dolor al estar sentado por mucho tiempo o al realizar ciertos movimientos.
Aunque el dolor leve puede mejorar con reposo, hay señales de alerta que indican que necesitas valoración médica:
El dolor no mejora después de varias semanas
Interfiere con tus actividades diarias o laborales
Va en aumento o aparece de forma intensa sin causa aparente
Se acompaña de pérdida de fuerza en piernas o entumecimiento
Has tenido antecedentes de lesiones, cirugía o escoliosis
Un médico especialista en columna o un traumatólogo puede diagnosticar la causa exacta con estudios como radiografías, resonancia magnética o tomografía. El tratamiento puede incluir terapia física, medicamentos, ejercicios de fortalecimiento, bloqueos, e incluso cirugía en casos más avanzados.
No normalices vivir con dolor. Entre más pronto recibas atención, más fácil será recuperar tu bienestar y volver a tus actividades sin molestias.