El dolor de cadera es una molestia frecuente que puede afectar tanto a adultos mayores como a personas jóvenes y deportistas. Puede aparecer de manera repentina tras una lesión o desarrollarse poco a poco debido al desgaste de la articulación, la inflamación de tendones o alteraciones en la forma de los huesos.
Cuando este dolor interfiere con caminar, sentarse, dormir o realizar actividades diarias, es importante conocer sus causas y saber cuándo acudir con un traumatólogo ortopedista.
La cadera es una de las articulaciones más importantes del cuerpo. Soporta gran parte del peso corporal y permite movimientos esenciales como caminar, levantarse y girar.
Por ello, cualquier alteración en esta zona puede generar molestias importantes.
El dolor puede originarse en los huesos, el cartílago, los músculos, los tendones o las bursas que rodean la articulación.
Es el desgaste progresivo del cartílago articular. Produce:
Dolor al moverse
Rigidez matutina
Disminución del movimiento
Sensación de “rechinar” dentro de la articulación
Es la inflamación de las bursas, pequeñas bolsas que reducen la fricción entre los músculos y el hueso.
Puede provocar:
Dolor en la parte lateral de la cadera
Molestia al acostarse sobre ese lado
Dolor al caminar o subir escaleras
Se produce por sobrecarga o movimientos repetitivos.
Es común en:
Personas físicamente activas
Deportistas
Trabajos con esfuerzo repetitivo
Ocurre cuando los huesos de la cadera no encajan correctamente.
Puede causar:
Dolor en la ingle
Rigidez al flexionar la pierna
Limitación para agacharse o sentarse
Caídas, golpes o accidentes pueden provocar:
Esguinces
Contusiones
Fracturas
Estas lesiones suelen acompañarse de dolor intenso, inflamación y dificultad para caminar.
El dolor no siempre se siente directamente en la articulación. Puede manifestarse en otras zonas como la ingle, el muslo o el glúteo.
Los síntomas más comunes incluyen:
Dolor al caminar o subir escaleras
Rigidez después de estar sentado o acostado
Chasquidos o sensación de roce al mover la pierna
Dificultad para cruzar las piernas
Dolor nocturno que interrumpe el descanso
Un especialista en ortopedia o traumatología puede evaluar tu caso, pedir estudios como radiografías o resonancias, y recomendarte el tratamiento adecuado. Esto puede ir desde fisioterapia y medicamentos, hasta infiltraciones o cirugía si fuera necesario.
No esperes a que el dolor limite tu vida. Atenderlo a tiempo puede hacer la diferencia.